Extendidas a lo largo de 90 km, entre Santa Cruz de Cabrália, al norte, y Trancoso, al sur, se extiende un collar de playas cuyas finas arenas blancas y sus cálidas y limpias aguas, se suman al clima tropical, caluroso en verano y agradable el resto del año, que transforman al sol y al mar en los verdaderos protagonistas de estos escenarios.
Por si los encantos naturales no fueran suficientes, la alegría de su gente, la sensualidad de su música, como la "lambada", y sus colores completan el encantamiento de quienes visitan este destino.
Probablemente las mejores "praias" de la región se encuentran al sur del río Buranhém. Entre las más bonitas, Taípe es la clara imagen del paraíso, con un acantilado tapizado de vegetación que da paso a un racimo de palmeras, las que acarician una playa casi desierta bañada por las cálidas aguas del Atlántico.
Otras playas con particular encanto son Río da Barra, dos Nativos y dos Coqueiros (ambas en Trancoso) y un tanto más lejos Curuípe y Espelho. Por supuesto no podemos olvidar a la hermosa playa de Pitinga, a la que podemos acceder caminando (son solo 2 km) desde Mucugé, la playa principal de Arraial, la que cuenta con mayor infraestructura y también la más concurrida.
Porto Seguro concentra la mayor infraestructura de la región y ofrece una intensa vida nocturna. Su punto de partida es la calle principal, conocida como "passarela do alcool", donde podrá encontrar una ininterrumpida sucesión de bares y restaurantes, locales y puestos de artesanías, de exquisitos postres y por supuesto de tragos, batidas y capetas, que incluye al afrodisíaco güaraná en polvo entre sus ingredientes.
Y para continuar con una noche de diversión, que mejor que presenciar los shows y espectáculos de un "luau". A orillas del mar y a la luz de la luna, el de Barramares es el más importante y popular, allí podrá participar bailando entre una multitud de jóvenes al ritmo de la música bahiana.
No deje de hacer la excursión (medio día) hasta Recife de Fora. Para ello hace falta embarcarse en alguna de las muchas escunhas que salen desde la desembocadura del río Buranhém. En los piletones que deja la marea baja es posible apreciar a simple vista o con snorkel, una rica fauna marina. Las formaciones coralinas, a pesar de los cuidados que se toman, muestran los efectos de la cantidad de visitantes que reciben día a día.
La tranquila y encantadora villa de Arraial d'Ajuda, conocida como "la esquina del mundo", 6 km al sur de Porto Seguro, y separada de este por el río Buranhém, al que cruzamos en tan solo 10 minutos de balsa, ha logrado un equilibrio adecuado entre su moderno desarrollo y el ambiente bohemio que 30 años atrás impusiera la cultura hippie.
En Arraial encontrará muchísimas opciones para alojarse, tengo buenos recuerdos de la Pousada Ivy Marey, bien ubicada, sencilla, limpia y económica, particularmente de la simpatía de Haroldo y la honestidad de sus colaboradoras. La oferta gastronómica es muy amplia y conveniente, abarcando platos a base de peces, langostas, mariscos, aves, pastas y la tradicional moqueca bahiana. Una alternativa común es la comida por kilo.
Otra muestra del pasado lo verá reflejado en la iglesia Nossa Senhora d'Ajuda, no se pierda de tomar unas bonitas instantáneas desde el mirador ubicado detrás, y la iglesia de Sao Joao (mediados del siglo XVI), al final del "Quadrado" de Trancoso.
Fuente: E-Travelware (Eduardo Serrano)